Todos queremos que nuestros hijos e hijas crezcan sanos y felices. Por eso cuidamos su alimentación, fomentamos el ejercicio, los abrigamos cuando hace frío y acudimos al médico cuando lo necesitan. Pero la salud no es solo física: también es emocional y mental.
Una parte fundamental de ese bienestar es cuidar su autoestima. Los niños y niñas necesitan sentirse valorados, escuchados y queridos tal como son. Cuando los acompañamos con paciencia, reconocemos sus logros, los ayudamos a aprender de los errores y les mostramos confianza, estamos fortaleciendo su seguridad interior.
La autoestima es el concepto que tenemos de nuestra propia valía y se expresa en los sentimientos, emociones y experiencias de nuestra vida. Construye el núcleo básico de la personalidad. Cuando alguien nos alaba por algún motivo nos ponemos contentos; cuando hemos hecho un buen trabajo nos llena de satisfacción. Actuando así la persona aprende a valorarse y a sentirse bien. El modo en que nos sentimos respecto a nosotros mismos nos afecta en las relaciones sociales. En la medida en que tengamos sentimientos de valía personal mejoran nuestras relaciones con el entorno.
¿Cómo podemos favorecer la autoestima de nuestr@s hij@s? Ayudándoles a:
- Tomar decisiones sobre sus cosas: amigos, dinero, diversión, ropa, actividades, deportes, etc.
- Ser responsable y tener seguridad en sí mismo/a.
- Ser conscientes de quién es, cómo es, qué piensa, etc.
- Ser optimista.
- Sentirse orgulloso, satisfecho, contento por sus logros, por lo que va consiguiendo, poco a poco.
- Valorar lo positivo, y lo negativo que hay en él (le queremos por lo que es).
- Tolerar el no salirse con la suya cuando no puede ser (capacidad de frustración).
- Aceptarse a sí mismo como es, e intentar cambiar aquellas conductas en las que no esté de acuerdo (se pueden utilizar cuentos).
- Expresar y comprender sus emociones: alegría, tristeza, enfado…
¿Qué podemos hacer como padres?
En el día a día podemos llevar a cabo pequeñas acciones que favorezcan la adecuada autoestima, asertividad… que repercutirán de forma positiva y directa en la relación del niño con su entorno y en la percepción que tiene de sí mismo.
- Darle muestras de cariño, es importante que sepa que es querido siempre, aunque a veces cometa errores y tengamos que llamarle la atención, corregirle…
- Ofrecerle oportunidades de relacionarse con iguales: ir al parque, realizar actividades con otros niños de su edad…
- Favorecer la toma de decisiones ante pequeñas cosas. Por ejemplo, ¿qué quieres de postre: ¿yogur o pera?; ¿a qué te apetece jugar?…
- Ayudarle a identificar sus propias emociones en él y en los demás. Así podrá comprender cómo se siente la otra persona y eso ayudará a relacionarse con los demás (empatía). Ser capaz de verbalizar cómo se siente y por qué se siente así es un gran paso. (¿Qué pienso?, ¿qué siento?)
- Aprender a decir que no, si no está de acuerdo con algo. Siempre dando su razón y de la manera adecuada (tono de voz). Estimulando su sentido crítico.
- Enseñarle a pedir ayuda cuando lo necesite siempre tratando de que sea lo más autónomo posible.
- Explicarle la importancia de los gestos. La postura del cuerpo y la expresión de la cara acompañan lo que decimos y añaden significado (por ejemplo, si dices que estás contento con cara triste, emites un mensaje confuso a los demás).
- Mantener una escucha activa en una conversación: guardar turno de palabra, interesarme por lo que me está contando la otra persona…
- Que vea la diferencia entre imponer y proponer.
- Proporcionar situaciones en las que el niño tenga éxito. Animar y motivar al niño a realizar distintas tareas, experiencias… Esto le ayudará a tener iniciativa.
- Tener un enfoque positivo, si me equivoco lo vuelvo a intentar así mejorare. Aprenderá a expresar quejas como mejora.
En esta guía que puedes descargar de forma gratuita se aborda de forma sencilla como hablar con nuestros hij@s para cuidar su salud mental y emocional: ‘¿Cómo te ha ido el día? Guia para abordar la salud mental y emocional de niños y niñas’:
Porque como padres y madres, tenemos que ayudarles a desarrollarse adecuadamente a todos los niveles. Debemos enseñarles y darles las herramientas necesarias para saber afrontar las situaciones que se les plantean y saber pedir ayuda si lo necesitan.
En conclusión, educar su autoestima es ayudarles a creer en sí mismos, a afrontar los retos con confianza y a construir relaciones sanas con los demás.
Cuidar su autoestima es cuidar su salud emocional y su felicidad.
Departamento de Orientación