¿Cómo proponer buenos hábitos y rutinas? ¿Cómo consigo qué funcionen y se mantengan en el tiempo?

Partimos de la base que hablar desde un punto teórico es mucho más sencillo que llevarlo a la cabo. La intención de estos párrafos es proporcionar y/o recordar alguna idea para poder ponerlo en práctica en casa.

La RAE define “rutina” como: Costumbre o hábito adquirido de hacer las cosas por mera práctica y de manera más o menos automática.

Como padres y madres la intención es que nuestros hijos e hijas se desarrollen a nivel físico y emocional. Las rutinas les proporcionan una estructuración en su día a día y les aporta beneficios mientras que se forman como seres humanos.

  • Les aporta seguridad. Saber que va a suceder en cada momento les proporciona tranquilidad.
  • Sentirse seguros, le permite crear un ambiente familiar con mayor afectividad.
  • Con los hábitos la organización familiar es más sencilla, ya que cada miembro se centra en las tareas que le corresponde.
  • Incrementan su autonomía. La adquisición de hábitos les permite llevar a cabo actividades cotidianas, sin ayuda, siendo más independientes.
  • Adquieren valores Son más responsables, comprometidos, constantes y aprecian sus pertenencias.

Aparte de todos los beneficios personales generan un gran ambiente en el hogar, generando un clima de convivencia sencillo y agradable.

Los hábitos más recomendables en el hogar son:

¿Cómo puedo establecer los hábitos en casa?

  • Cada niño es único y por lo tanto las rutinas deben ser personalizadas, adaptadas a sus necesidades y sobre todo a sus ritmos.
  • Debemos partir de una escucha activa de los niños, observando su punto de partida y estableciendo el objetivo que queremos alcanzar.
  • Elegir rutinas que se adapten a la forma y valores de la familia, apoyadas siempre en el amor y nunca en el miedo (castigo o gritos).
  • Debe ser un proceso. Si queremos que ayuden con la colocación de la mesa, podremos empezar con las servilletas, después los vasos, el pan… hasta completar todas las tareas.
  • Aunque la “voz” de los padres siempre deben prevalecer, podemos establecer una reunión familiar para consensuar las “normas” de aquellas rutinas que queremos que se lleven a la práctica.
  • Fomentar valores, la asignación de tareas les va a permitir adquirir valores como la colaboración y la responsabilidad.
  • Es importante ser estables, pero a la vez flexibles. Para adquirir unos hábitos es imprescindible la constancia, pero siendo conscientes de que hay momentos o situaciones que pueden eximirles de sus tareas.
  • Proponer las rutinas como si fueran un reto, siempre es mucho más motivante para ellos.
  • El comienzo de las tareas puede ser un proceso lento, jamás debemos perder los nervios y respetar esos tiempos. La adquisición de autonomía va a reducir los tiempos de espera del futuro.
  • Nunca es demasiado tarde para establecer rutinas.
  • Como todo proceso es importante que todos disfruten, por ello debemos establecer los hábitos basados en el amor y si la acción es compartida todos vamos a ser más felices.

“Las pequeñas hazañas realizadas son mejores que las grandes hazañas planeadas.”

(Peter Marshall)

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